






![]() |   > Un paso más, muchos goles menos |
España se marcha de veraneo con el billete provisional para la Eurocopa y un partido más que Irlanda del Norte, con la que se jugará la clasificación a partir de ahora. Villa decidió ante Liechtenstein (0-2) en otro irregular partido del grupo de Aragonés. Hasta los más pesimistas preveían que este final de curso aclararía el panorama a España, que rendía visita a las dos cenicientas del grupo en unas fechas endemoniadas. Así fue: dos partidos y seis puntos. Nada se puede reprochar en ese sentido. Sin embargo, si algo queda tras el partido en Vaduz es una amarga sensación de sequía pese a anotar dos goles en el primer cuarto de hora y esa cara de Villa tras fallar un penalti en el descuento. Porque cierto es que España no logró machacar a un equipo de barrio para poner a su favor el balance de goles. Y si es por tener una coartada más en la lista (relajación, falta de precisión, fechas) podría incluirse hasta el perfume alpino de las nubes de Vaduz. El caso es que ni siquiera en los partidos más fáciles el grupo de Aragonés es capaz de darle una alegría a lo que viene quedando de sufrida afición. Liechtenstein, 134ª en el ránking de la FIFA, ganó en marzo a Letonia, pero nadie sabe muy bien cómo. Ante España dio todas las facilidades posibles para la derrota por aplastamiento, pero a pesar de todo se marchó con un resultado honroso. Hasta se tomó el capricho de mandar un balón a la cruceta y amargar el debut de Reina en un partido oficial. Jugó al despiste Aragonés con la inclusión del portero del Liverpool bajo los palos y la titularidad de Iniesta, Alonso y Javi Navarro. Seguramente sin querer montó un equipo paritario, con un representante de los tres aspirantes a la Liga. Pero sobre todo, dio la capitanía a Joaquín, con muchas ganas en la banda derecha y apostó de nuevo por Cesc, ausente desde el desastre de Belfast. El equipo volvió a estar plagado de tipos bajitos y rápidos, capaces de llevar la pelota a la primera de un lado a otro del campo. En la izquierda, Silva se hartó de romper cinturas y Villa siempre pareció sediento de goles. Al minuto siete se filtró entre un generoso pasillo cedido por los centrales y seis más tarde definió con una preciosa acrobacia. No cabía otra que la goleada. Aragonés reclamaba atención desde la banda, apariciones entre líneas, desdoblamientos de los laterales... Temía la relajación de unos jugadores que saben lo que les espera este fin de semana con sus clubes. A la media hora perdonó Iniesta tras un excelso toque con el exterior de Joaquín, en uno de sus clásicas llegadas de fuera hacia dentro. Se trataba del anticipo de un cúmulo de errores. España, tan superior, se perdía entre taconazos y gestos para la galería. Ni siquiera Luis García o Soldado, con hambre de camiseta, acertaron con la portería. Villa quisó emular a Ronaldo en un mano a mano, pero no fue capaz de tirar al suelo al portero. Sólo la intensidad de Sergio Ramos dio cierta dignidad a un final sonrojante, con Villa desesperado y un penalti en la madera. |







